Jue. Ago 5th, 2021

Los conflictos suelen ocasionarnos terror, ya que se trata de situaciones de adrenalina, en las cuales debemos de utilizar todas nuestras armas huir o luchar contra el oponente. Lo que muchas personas no saben, es que un conflicto puede convertirlas en rehenes psicológicos, hecho capaz de paralizarlas y eliminar su capacidad de acción. En este artículo te mostramos cómo solucionar conflictos, utilizando seis habilidades.

¿Son malos los conflictos?

Muchas personas no son capaces de concebir el hecho de que un conflicto bien manejado, puede llegar a traerles grandes beneficios. Aprender a manejar correctamente un conflicto, nos ayudará a establecer vínculos más fuertes y a ser más creativos y astutos en nuestro equipo de trabajo.

La principal clave a la hora de hacerle frente a un conflicto, es percibir el problema desde una perspectiva totalmente objetiva y abierta, para así poder encontrar soluciones que favorezcan a todos los involucrados.

Antes de pasar a analizar detalladamente la seis claves para resolver un conflicto, es importante saber que los conflictos son situaciones totalmente comunes, las cuales se desarrollan a partir de un quiebre en el vínculo entre las relaciones humanas. Las personas no siempre estarán de acuerdo en sus decisiones, y es justamente este hecho el que llevará a que se origine un conflicto.

Cuando estamos en una situación conflictiva, es normal que los sentimientos y emociones nos desborden. La clave fundamental a la hora de resolver un conflicto, radica justamente en este aspecto. Al enfrentarnos a algo, debemos ser capaces de pensar de manera objetiva y lógica, dejando así las emociones fuera del hecho. Para solucionar un conflicto, primero será necesario cambiar de mentalidad.

6 claves para resolver un conflicto

Mantén el vínculo con tu adversario

Esta es una de las claves fundamentales a la hora de resolver un conflicto. A la hora de encontrarnos ante este tipo de situaciones, siempre tendremos que intentar establecer o reestablecer nuestro vínculo con el adversario. No se trata de ser amigos ni colegas, sino tan solo de aliarse para alcanzar un objetivo en común.  Las personas involucradas en el conflicto deben de ser lo suficientemente objetivas como para analizar adecuadamente la situación, y así obtener el mejor provecho de ella.

Dialogar y negociar       

A la hora de resolver un conflicto, las personas deben de aprender a mantenerse enfocadas en el mismo conflicto, para así no desviarse hacia otro tipo de cuestiones. Las actitudes hostiles y agresivas no suman nada en este tipo de casos, ni en ningún otro. Intenta dialogar sobre el tema en conflicto, para así luego poder negociar y regatear.

Poner las cartas sobre la mesa

A la hora de resolver un conflicto, las partes involucradas deben de ser capaces de sacar a flote todos los temas a discutir, aunque estos no sean tan agradables. Tenemos que asegurarnos de contar con toda la información disponible acerca del tema en cuestión. No servirá de nada ocultar datos.

Comprender la causa del conflicto

Cuando intentamos resolver un conflicto, primero debemos de comprender cuál es la verdadera causa de dicha cuestión. Muchas personas suelen camuflar sus propios intereses y necesidades por detrás de un conflicto, por lo que siempre será importante mantener una actitud objetiva frente al asunto. En un conflicto, se intentará siempre resolver el problema principal, y no el hecho de dar ventaja a ciertas partes.

Así mismo, las personas que son parte de un conflicto deben de ser lo suficientemente maduras y responsables, como para comprender que siempre será necesario llegar a un punto de negociación con el adversario. En un conflicto, es poco probable que todo se solucione siempre a nuestro favor.

La ley de la reciprocidad

Por más difícil que pueda llegar a aparecer este hecho, a la hora de resolver un conflicto siempre tendremos que ser capaces de situarnos en el lugar del otro. Es por este motivo que en este tipo de situaciones las emociones negativas deben de ser dejadas de lado. Al resolver este tipo de cuestiones, será necesario dejar nuestro ego de lado, para pasar a pensar así en el bien común. Además, recuerda siempre que lo que das, recibirás. Si ofrece comprensión y empatía al otro, probablemente recibas lo mismo.

Construye vínculos positivos

Una vez que hayas logrado crear un vínculo con tus adversarios, tendrás que intentar seguir nutriendo dicho vínculo con emociones positivas, como lo son la empatía, la cooperación, la solidaridad y el respeto. Intenta comprender la visión del otro, y respetar su postura ante el problema.

Cuando las personas aprendemos a escuchar al otro y a tener en cuenta su punto de vista, la otra persona se siente valorada y aceptada. Cuando esto sucede, el adversario también es capaz de actuar de la misma manera con nosotros. Esta es la clave fundamental a la hora de resolver conflictos, y mejorar el mundo en el que vivimos.

Por Flor

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